En la última reunión del grupo antes de iniciar la caminata de 2 horas desde el puesto La Glorieta hasta el colectivo que nos trajo de vuelta a Mar del Plata, sentados en círculo al costadito de un arroyo, felizmente cansados y picada de por medio, nuestro experimentado guía nos decía que, con el transcurrir de los días íbamos a ir “decantando” la experiencia vivida, como encarnando los recuerdos que yas no nos abandonarán. Y, en efecto, pasados algunos días uno siente que dejó la pesada mochila cargada de bártulos y ollas de campamento, para seguir con otra, imaginaria e intangible pero llena de experiencias cuya riqueza toma forma con el tiempo. Ya no es la mochila aplastante de la larga caminata, sino la del aprendizaje, la de la comunicación con el compañero, la de la solidaridad con el que me necesita. Todo esto es lo que vimos en nuestros chicos, es como si le hubiéramos sacado una radiografía. Los vimos por dentro en la transparencia de este viaje, de una experiencia con la más pura naturaleza que nos mostró un poco de lo mucho (y de lo oculto) que tienen para dar. Tenemos unos pibes maravillosos que nos demuestran que siempre están para dar más…quizá una tarea docente sea permitírselo, crear las condiciones para que se expresen, mostrárles otra realidad para que la habiten. Entonces este orgullo que sentimos hoy por este grupo de 2º, 3º y 4º año se transforme en un sentir cotidiano en el aula. Como me sumé a último momento, como “colado”, quiero agradecer a todos los que trabajaron duramente en la organización del viaje y a la invalorable Mariana Gallia, compañera de lujo. Uno debe expresar la gratitud cuando la siente de corazón y pensando en como hacerlo con el Prof. Roberto Méndez, he advertido que no le agradan cuando suenan a alabanzas, entonces encontré un breve texto donde se funden los conceptos encarnados en su figura:
“ Ella está en el horizonte.
Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte
Se corre diez pasos más allá.
Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.
¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.”
Eduardo Galeano
“Las Palabras Andantes”
GRACIAS A TODOS.
GRACIAS ESCUELA.
Sergio Almirón.